miércoles, 9 de marzo de 2011

POCAS PULGAS de Diego Gualda. Ediciones B

Se suponía que Pocas Pulgas (un pueblito pretencioso, perdido en algún lugar de nuestra argentinidad) tenía que parecerse a Macando. Pero no. Algo salió mal y Pocas Pulgas acabó por parecerse más bien a Springfield. Eso sí, magia no le falta. Porque en Pocas Pulgas pasan cosas. Por sus calles desfilan héroes caídos en desgracia, religiosos poco ortodoxos, científicos nostálgicos, policías en inacción, extraterrestres angurrientos, prostitutas melancólicas, piqueteros de fábula y hasta un intendente con trastornos de personalidad.
En cualquier bocacalle de Pocas Pulgas el absurdo cruza un semáforo en rojo y atropella al ridículo, dejando un montón de cotidianidad desparramada sobre el asfalto.

Diego Gualda es periodista, colaborador freelance de varias revistas como Gente, Cosmopolitan, Maxim por citar sólo algunas. Su primera novela Hablalo con mi abogado, publicada en 2009 resultó un seceso de ventas suficiente para mandar el auto al taller, comprar dos camisas y permitirse el lujo de pedir el McCombo con papas y gaseosa grande durante todo un mes. Además, invitó un asado para todos sus amigos. Sí, los cuatro.

Aún le debe $200 al mecánico.


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